
lo sé, y me lo recuerdas cada día.
vente. vamos, que la mañana está que se acaba. todavía quedan varios hilos para enredar a la ciudad, y estallemos las lámparas para liberar mil pájaros de papel.
tu cuerpo y el mío son como aceras, en las que sólo andamos los dos. ¿que si llueve? es una inundación. tus manos, dámelas. uno, dos, tres… el agua acaricia muy bien, es como si te diera la bienvenida a un espacio amable, líquido. se siente el cosquilleo de pequeñas burbujas que ascienden.
te veo…
- t